Chefchaouen, Poesía Azul   

Chefchaouen, está situada en el extremo occidental de la cadena montañosa del Rif, al refugio de la naturaleza, orientada al sur, justo donde brota de la tierra agua fresca durante todo el año, entre las dos montañas que la enmarcan en el paisaje; el Meggú (Jbel Kelaa 1616m) y el Tisoukka (2122m).

El nombre Chaouen proviene de la palabra berberisca shawen, que significa “cuernos”, debido a las cumbres montañosas que dominan la ciudad. De manera que el nombre oficial marroquí Chefchaouen (Shifshawen) significa “mira los cuernos”.

Esta bella ciudad de Marruecos fue fundada en el año 1471 por Alí Ben Rachid, como base de las tribus bereberes del Rif y cuentan las leyendas que se casó con Lalla Zahra, una noble española convertida al Islam y que por amor le prometió que la ciudad se parecería a su ciudad natal, es decir a Vejer de la Frontera.

Se dice que llegaron a ser 10.000 sus habitantes: 6.000 marroquíes, 3.000 andaluces y 1.000 judíos, y todos ellos juraron fidelidad a su fundador.

Esta es una ciudad preciosa, una perla azul donde se respira cultura por cada uno de sus bellos rincones, música, poesía, y por supuesto…fotografía. La ciudad se ha hecho a sí misma conservando las tradiciones y a la vez incorporando las diferentes corrientes culturales en su vida diaria, llegando a una perfección absoluta en lo que respecta a la relación social que existe entre sus habitantes y todos los que les visitamos.

La belleza de sus construcciones, hace un baile perfecto con las personas que transitan por sus calles, y los perfumes de sus especies hacen que vivamos con más intensidad lo que nuestra mirada sorprendida tiene delante, y cuando finalmente le añadimos su música y el sonido de sus gentes, todo se transforma en poesía.

Poesía…la poesía de escuchar la llamada a la oración mientras tomamos un té a la menta en la plaza Uta el-Hammam, y dejamos escapar el día, sin prisas, disfrutando del momento y hablando de lo trivial, de lo no importante, de lo que nos hace felices.

La poesía de los colores de sus calles azules, que en una armonía perfecta combinan entre ellos con una gran perfección sus edificios y las personas, como si se pusieran de acuerdo para complementarse.

La poesía de los sonidos y la música, que acompañan lo que vemos como si de una banda sonora de una película se tratara.

Chefchaouen…es Poesía Azul

Dedicado a todas y todos con los que he podido compartir este viaje, a Ahmed Ben Amen Alami, Anass Baaboa, Adil Azemat, Laura, Christine, Jean, Rocio, Juan, Basti, Diego, Javier, Somaya, Said, África, Jesús, y a tantos otros con los que he compartido algunos momentos del viaje, que han sido muchos más…gracias por hacer parte del camino juntos…un abrazo de corazón…
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