vides quotidianes

portadaEstas fotografías quieren mostrar la normalidad que supone vivir en Cataluña, indiferentemente de si has nacido en Marruecos, o en Argentina, o en Barcelona, o en cualquier población española. Es dentro de esta normalidad, que mi mirada fotográfica ha captado a personas con sus inquietudes, esperanzas, ganas de vivir, participando a nivel social en entidades y actividades en la calle, llevando a sus hijos a las escuelas, comprando en los mercados y supermercados, gozando de las tradiciones, en resumen, participando de todo como cualquier ciudadano, y sólo vosotros diréis si este trabajo os transmite este sentimiento, porque realmente ha sido mi objetivo.

Cuando hacemos una fotografía, según decía el amigo Henri Cartier-Bresson, se alinean cabeza, ojo y corazón, pero en este trabajo, la cabeza y el ojo se han quedado en un segundo término y he tomado las fotografías con el corazón, ya que me he sentido identificado con estas personas, que quieren ser como el resto de los que vivimos “en este lugar”. A todos ellos agradezco su predisposición a colaborar ante mi cámara, y sobre todo les agradezco su amistad, abrirme su casa. También a la Diputación de Barcelona y a AMIC y UGT de Cataluña mi agradecimiento por sacar adelante este proyecto.

Pero, sobre todo, quiero agradecer a Eva su implicación en este proyecto, llenando de poesía mis imágenes y dando un sentido que me ha sorprendido y emocionado. La lectura que hace Eva es sincera y solidaria, se desnuda ante nosotros para mostrarnos como ve ella el hecho de ser inmigrante.

Aún guardo el olor y el sabor del dulce de leche, de la harira, del té con menta y de los dulces de miel, de los dátiles, y del olor del mate. Pero, sobre todo, de la compañía y de las conversaciones, hablando de la vida, y de cómo me han hecho participar de su vida, os puedo decir que no ha sido sólo un trabajo fotográfico, ha sido una gran experiencia que siempre llevaré conmigo.

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